miércoles, 13 de mayo de 2026

Cobarde...

Imagen: Nelson Gómez - Diario El Tiempo

"y una historia más entre los dos así moría, y me cansé y como yo, también sentías que era cosa de quien tuviera iniciativa, Como partida de ajedrez reina caía, blanca reina, negro parado, jamás lo aceptarías" Cobarde - Grupo Niche (Etnia - 1995)

Soy de los que cree que la cobardía no va ligada a la poca respuesta ante una situación violenta o a una afrenta elevada con alevosia, sino a la escasa gallardia y criterio para asumir compromisos, acciones y consecuencias ante las propias decisiones.

A veces no está mal entrar a un confrontación, es hasta sano, si del instinto de supervivencia se trata. Lo que sí me parece ruin, lo que sí me rompe las pelotas, es tener cerca a alguien que pasa su vida escabulléndose de ponerse al frente de sus yerros, de sus palabras, de su actuar. Eso no solo es cobardía, es una supina inmadurez, es una vía al infantilismo.

Y lo que ayer hizo América de Cali en la cancha del Nemesio Camacho fue un acto cobarde, pueril. Una ofensa para aquellos que, con la ilusión de manifiesto, lucieron orgullosos su camiseta, creyendo que, quienes la representan, tendrían la ardentia de buscar un resultado que lo depositara en semifinales. 
Ja...Craso error. Ayer no se vio más que un planteamiento timorato, pensando tal vez en buscar los penales. 

Un equipo que, en 45 minutos, solo hizo un remate que terminó en el caño de la 30, una caterva de errores tan asumidos, tan cantados, que demuestran el poco trabajo de la semana en Cascajal, unos futbolistas sin peso, sin fuerza testicular, entregados en bandeja al fútbol del rival, y una dignidad arrastrada, como ya esta institución nos regala como costumbre. 

Un cuadro que saca todo lo anterior en 90 minutos, no merece más que el oprobio qué se terminó comiendo anoche. No hay manera de lavar la cara a semejante humillación, pero América, desde su estamento directivo, es tan cobarde, que todo quedará en mensajes vacíos, post de Instagram, y anuncios de patrocinio - Qué debieron llegar hace tres meses, para hacer más visible y risible la ineptitud puertas adentro - para intentar apalear con gotero un incendio que ya consume la casa entera. 

Me queda traer a colación lo que, por allá a mediados de marzo, era tema de debate con el señor Steven Cardona. ¿Cuándo se van a mandar la cagada del semestre? ¿Cuál va a ser la noche para mandar todo al cadalso?. Pues, amigo lector, amiga lectora, sume la de anoche ante Santa Fe a la lista: Como ante el DIM en 2022 ||, Millonarios en 2023 l, el mismo DIM en 2023 ll, Alianza en Copa Suramericana 2024, Once Caldas en 2024, los verdes en la ida de la final de Copa en 2024, y las semis de 2025, Junior en 2025 ll...

Y así vamos, dando palos de ciego, sin un rumbo, sin un norte, esperando que algún día el fútbol se acuerde de nosotros, a ver si por fin nos permite sonreir, mientras aquellos que osan portar esta camiseta van desvenzijando la estirpe y el prestigio con cada golpe recibido.

Seguimos siendo objeto de burlas, de memes, seguimos regalando nuestro lugar en la historia ante otros que, hasta hace unos años, no tenían con qué mirarnos a los ojos, y seguimos sumidos en la inoperancia de quienes deben tomar decisiones, mientras continúan abroquelados en su cobardía, envuelta en soberbia, y siguen pasando indemnes a los a daños que ellos mismos provocan, provocaron, y seguramente, han de provocar.

Equipo cobarde, institución cobarde, que espera de nosotros silencio y complicidad, mientras se dirige a no ser más que la quimera de su pasado, cuando se queda tan tranquila en la porqueriza de su presente. Jugadores, técnico y directivos, que no se conduelen de una hinchada ávida de gloria, harta ya de los 34 fracasos encima, y que no mueven un dedo, siquiera para pedir una disculpa sincera.
¿Hasta cuándo?. Esa pregunta es para ustedes, cobardes...Mil veces cobardes.

Cualquier sugerencia, queja, o lo que quieran manifestarme, pueden hacerla a través de mi cuenta de X, @UnMequetrefeMas. Un abrazo a todos, y nos leemos en un próximo #RincónDelTurco.

martes, 7 de mayo de 2013

Una pesadilla llamada "Primera B"



No sé por dónde comenzar a relatar esta odisea, este calvario que nos ha tocado sufrir por casi dos años, ese que nos ha hecho llorar desconsoladamente, pero que a su vez, ha despertado el amor y desenfreno por la camiseta Americana, ese viacrucis que nos llegó como una mosca que se estrella con el parabrisas de un carro, ese que nunca vimos venir, y que cuando llegó, comenzó a ser el obstáculo más grande al que ha podido enfrentarse la institución, el equipo, los jugadores, pero sobre todo, la inmensa hinchada roja. Si aún no saben de qué estoy hablando, les diré que estas palabras van dedicadas a la mayor decepción que he tenido en mi corta vida, ver al América de Cali jugar en la primera B.

Todo comenzó en aquella noche oscura y trágica del 17 de diciembre de 2011, cuando apenas entendíamos lo que debíamos jugar, la dichosa “promoción”, la que iba a determinar si continuábamos en la categoría a la cual siempre hemos pertenecido (la A), o tener que mandar 84 años de historia a una división que no correspondía a nuestra gloria.

Se nos ponía al frente un equipo llamado Patriotas, muy poco conocido en el fútbol criollo, oriundo de la ciudad de Tunja y que llegó casi en silencio para ganar el cupo a primera. Todo estaba a favor de “la mecha”, el hecho de terminar la serie de local, la presión de un Pascual Guerrero que estaba a reventar, el empate a 1 en la ida, la estadística de que ningún equipo de la A había perdido la promoción, las apuestas nos daban como los vencedores, pero no fue así, los pronósticos fallaron, el fútbol nos dio una cachetada de knock out que nos hizo caer en la que aún hoy es una pesadilla.

 El gigante cayó, desde ese instante se empezaron a pagar todos los malos manejos, errores administrativos en los últimos 15 años y hasta la enorme equivocación de inyectarle “dineros calientes” del narcotráfico al club, que nos hizo caer en la no menos vergonzosa, y cada día más dura “Lista Clinton”, esa que no solo nos bloqueó las finanzas, sino los sueños y las metas propias de un equipo grande, y por ende, sólido. La cancha del olímpico del barrio San Fernando de Cali fue testigo del peor mazazo que los Americanos habíamos podido recibir, en la instancia que más mala suerte nos ha traído en la historia, la definición desde los tiros penales, y ese equipo humilde de Boyacá hizo lo suyo, lo que estaba llamado a hacer, ASCENDER.

Así tuvimos que afrontar un 2012 extraño, en una categoría nueva, con promesas al aire, con nuevas “ilusiones”, pero con el dolor de un descenso todavía encarnado en el alma del hincha. Eduardo Lara se puso al mando del equipo, haciéndole saber al mundo que, si se había metido en esta “vaca loca”, era porque quería cumplirle la promesa a su hija Valentina, que con solo 10 años sufría, como todos, el amargo sabor de ver al rojo en la B, y si,  se armó literalmente, con lo que pudo. Trajo algunos jugadores de su “camada”, que conocía de los procesos cuando Lara fue técnico de las  selecciones juveniles de Colombia, formó un equipo que  en el primer semestre respondió como debía, practicando buen fútbol y ganando partidos decisivos, tanto así que se había logrado en ese semestre la mejor campaña en toda la historia de los torneos cortos de segunda, 43 puntos nos hacían mirar a todos desde arriba.

Los cuadrangulares llegaron, fueron 6 partidos tan bravos como los 6 últimos asaltos de una pelea de boxeo por un título mundial, se ganaron 4 de esos rounds, y se pudo llegar a la final contra el Unión. Esa final no fue un combate, fue un auténtico suplicio, 2 empates tanto en Santa Marta como en Cali nos volvieron a poner al frente del patíbulo, otra vez, aparecían los temidos penales, pero esta vez, logramos vencerlos, ganar el primer torneo del año, y mínimo, garantizar un lugar en la promoción, o mejor dicho, “echarse al bolsillo” una posibilidad para conseguir el anhelado ascenso.

Llegó entonces la segunda parte del año, y muchos, incluido yo, ya hacíamos la cuenta regresiva para poder volver a la A, pero los HORRORES de un cuerpo técnico que, encabezado con Lara, demostró que le quedó grande el peso de dirigir al América empezaron a hacerse notar.

El primero fue enorme, sacar del equipo a patadas a dos referentes como lo eran Julián Viáfara y el capitán Jaime Córdoba, y dejar en el banco a jugadores como Bustos, Romero, Rivera y Lalinde, que habían tenido un excelente nivel al comienzo del año para traer a 10 auténticos paquetes (Arenas, Ospina, Escobar, Mosquera…en fin, todos los sub20 que habían “chupado banca” en el mundial de 2011) a  quienes , sin lugar a dudas, les pesó la camiseta y los títulos que hay enmarcados en ella.

El segundo, quiso imponer su ley ante situaciones adversas, no siguió consejos, hizo lo que se le dio la gana, ponía al que se quisiera, sacaba de la titular al que se le antojaba, había indisciplina en el plantel, y un largo etcétera de cosas empezaron a suceder en la interna del equipo, y se reflejaron en cada partido en la cancha, lo malos resultados aparecieron, las discusiones salieron a flote, y como siempre los paganos, terminamos siendo los hinchas, que veíamos cada día con mayor desilusión cómo ese equipo del primer semestre se iba diluyendo en le recuerdo, y tristes partícipes de verdaderos fiascos futbolísticos, ver que muchos iban a hacer lo que querían frente al rojo aun jugando de local, y con una nómina displicente y falta de reacción, iban pasando las fechas de ese segundo campeonato del año . De milagro se clasificó a los cuadrangulares, pero dos palizas de otro desconocido, un tal Alianza Petrolera, con una derrota 1 a 4 en el mismísimo Pascual, un partido lleno de errores, de madrazos, de falta de huevos por parte de muchos de los jugadores (no de todos, porque como siempre, Lalinde, Schenone, el histórico y eterno “vagón” Hurtado y Mendoza salían a salvar las papas) hicieron que los hinchas nos quedáramos con las ganas de quedarnos con el segundo torneo, y tuvimos que decirle adiós a la posibilidad de ascender directamente.

En la final, otra vez se nos cruzaba en el camino Alianza Petrolera, en Envigado se perdió 2 a 1, jugando pésimamente, y los hinchas empezábamos a darnos golpes contra las paredes, pero confiábamos en la remontada. Llegó la final de vuelta en Cali, el Pascual Guerrero era un verdadero caldero, y ni el aguacero espantó la emoción y la expectativa que teníamos puesta en los 11 que esa tarde de 1 de diciembre saltaron a la cancha, mi corazón se movía a un rito frenético, anhelaba el ascenso, quería festejar, quería quitarse de encima una agonía, pero…

Entre un error arbitral enorme del señor Lamoroux, al invalidar un gol legítimo que pudo significar el regreso, entre la confusión de un partido trabado y con un equipo contrario que se encerró como perro de taller de mecánica a media noche, solamente se pudo marcar un golcito, que sirvió, adivinen para qué, para encontrarnos de nuevo con esa fiera temible a la que llamamos lanzamientos penales, y otra vez la misma historia de las libertadores del 85, del 92, del 2001, de las finales del 99 y el primer semestre de 2008, y hasta de la promoción 2011, los cobros volvían a jugar en nuestra contra, otra vez el Pascual llorando, otra serie perdida, adiós segunda posibilidad de ascender.

Nos jugábamos la última carta, otra vez la promoción, esta vez frente a Cúcuta, y yo ya la veía con la resignación de una ilusión a punto de morir, sabíamos que otro fracaso podría llegar, y al final de cuentas, llegó. Cúcuta nos dio una cátedra de fútbol en San Fernando, 4 a 1 categórico para prácticamente dejarnos otro año en la B, asegurar el pleito en la frontera y romperme una vez más el corazón en mil pedazos, y dejarme en mitad de la habitación de mi papá llorando como un niño inconsolable al ver que nuestro destino no iba a cambiar como yo lo pensé.

El azar había designado que otra vez, ente 2013, volveríamos a ver esta agonía, no pudimos zafar de la pesadilla, fuimos incapaces de curar las heridas que nos habían dejado el bloqueo financiero, la “Clinton”, que por suerte, desde ese glorioso 3 de abril, ya solo es una página negra que se tiene que ir al baúl de los recuerdos, los desaciertos de unos pocos, todo eso sigue pasando la cuenta de cobro a una institución grande, y a una hinchada inmensa, entregada, fiel, y sobre todo, que alienta en las buenas y las malas, yo soy uno de esos hinchas, y a mí tampoco se me han cicatrizado semejantes hematomas al alma que me han causado estos dos últimos años, hemos luchado, hemos llorado, hemos sentido cada día como un peso más a esta cruz llamada primera B, pero aquí seguimos, poniendo la otra mejilla cuando el contrario nos va a cachetear, pero con el amor por la camiseta intacto, como aquel que se declara cuando te vas a casar, ese amor para toda la vida sigue vivo, sin importar resultados, sin importar descensos o promociones, pero eso sí, solo pedimos una cosa, muy sencilla por cierto, devuelvan al rojo a su hábitat natural, a donde debe estar, a donde se obtuvieron con sudor y huevos estos 13 títulos que cuelgan en la parte de arriba del escudo del diablo, devuelvan al rojo a donde debe estar, a donde los hinchas lo queremos ver, por favor, ESTE AÑO, TENEMOS QUE VOLVER A DONDE NUNCA NOS DEBIMOS IR, A LA A.

Hinchismos de moda ¿Dónde?



Solo basta salir a las calles de Bogotá para darse cuenta de que  hay mucha gente, seguidora del fútbol (o eso presumen ser), que cree que puede ponerse cuanta camiseta Europea esté de moda, o si no que lo digan los que desde hace unos años son hinchas “a muerte” del Real Madrid o del Barcelona, a aquellos que llegaron incluso al extremo de encontrarse y pelearse con armas blancas en mano en la previa de un clásico Español, pero que hoy no los he visto por ninguna parte, o a aquellos que “desde chiquitos seguimos al Borusia Dormun y celebramos que le haya ganado al Real…” (Si, escribí Borusia Dormun, porque hasta les queda grande escribir el nombre con la verdadera gramática Alemana que éste tiene).
 
Son aquellos que se creen con el derecho de opinar acerca de Cristiano Ronaldo y equipararlo con Mayer Candelo (jugador de Millonarios) o con Omar Pérez (de Santa fe), que están dejando de ser “merengues” por perder otra semifinal de la Champions,  que toman la figura de José Mourinho y ni siquiera tienen idea del esquema táctico que usa el Portugués cada vez que pone a los 11 titulares en cancha.

Son esos mismos que le tiran tan duro a Tito Vilanova después de perder 0-7 en el global en la serie de semifinales contra el Bayern, cuando no pone a Lionel Messi en la titular del Barcelona, que protestan airadamente cuando Javier Mascherano es errático en sus pases, y que creen que el Camp Nou es “su templo”, y tampoco han sido capaces, aunque sea, por algo de identidad, aprenderse las 2 primeras estrofas del himno del equipo Catalán, pasando del típico: “Tot el camp” y el silbidito molesto al no conocer lo que sigue.

Son igualitos a esos que en algún tiempo eran hinchas del Milán, o del Manchester United cuando estos dos equipos ganaron la Champions League en su momento, o los que se hicieron hinchas de River Plate para ver caer al América de Cali en la copa de 1996, esos mismos que no han adoptado su identidad de hinchas verdaderos, los típicos “voltearepas” que se encaminan en cuanto equipo Europeo, Brasileño o Argentino se vaya poniendo de moda en las páginas de los diarios.

A todos ellos, los invito a algo, teniendo en cuenta que la gran mayoría son hinchas de Nacional, América, Millonarios, Santa fe, Deportivo Cali y los otros 31 equipos del fútbol Colombiano, sean hinchas de sus clubes, alienten de corazón y no de moda, levanten de nuevo con su asistencia a los estadios al ya alicaído fútbol profesional de nuestro país, tal vez, como diría Marino Millán, célebre comentarista deportivo de Cali, la vergüenza por una eliminación de un torneo sea menor.

miércoles, 10 de octubre de 2012

ensayo fotografico "tenderos y coteros, honores a quienes literalmente me han dado de comer"


 hay quienes piensan que trabajar en una plaza de mercado o vender "lichigo" en un negocio, es poco o nada interesante, pero para mi, lo tiene todo. lo digo porque mi padre trabaja "voliando bulto" en corabastos, es el que trae el sustento diario a la familia y a quien, gracias a su enorme esfuerzo, puedo vivir modicamente comodo y realizar una carrera, tambien  porque èl conoce todo lo que hay detras de lo que se ven como simples frutas y verduras.con los tenderos me criè, crecì. e incluso, muchos me han ayudado enormemente, muchos se conocen con mi padre, trabajan en llave, y han resultado muy buenos amigos y consejeros, mientras me suministran mis alimentos, en este ensayo no veran a hombres de pelo en pecho, ni a mujeres exhuberantes, o que viendo las primeras fotos crean que estoy anunciando algun negocio en un rincon del sur de Bogotà, solo veran a sujetos normales, como ustedes o como yo, que sobreviven, luchan, sienten y sostienen a sus familias, me sostienen a mi, y, para sorpresa, pueden estar detras de cada plato de comida que uno a uno de ustedes consume a diario.

doña Gracielita, "la mona" nos conoce toda la vida.
quien no conozca a doña Graciela Rincón puede decir que es algo timida, y si, le teme a las camaras, pero siemrpe hay una nueva conversacion con ella. siempre que salgo a comprarle algo, terminamos en una conversacion de lo mas cotidiano, de como van nuestras vidas, que que hacemos a cada rato, que como me va en el estudio, que que tal del corazon en fin... llego a nuestro barrio hace mas o menos un año y se ha convertido en la amiga de todos, en la consejera, y sin ningun tapujo habla, a menos que le pongan una camara al frente. para ella estar en una tienda de barrio es interactuar, es habalr con todos y de todo,  nos conoce las vidas, los gustos y hasta los temores. siemrpre tiene algun consejo o tip listo para dar, no importa del tema que sea. tiene 2 hijos, uno de 18 y una nena de 10, y a punta de la venta en las tiendas de barrio durante los ultimos diez años, los ha sacado adelante, siempre ha estado en contacto con ellos y los ha criado personalmente, ya que ella vive en la casa donde funciona su local.


todos los dias abre a eso de las 7 u 8 de la mañana, pero muy a las 3 de la madrugada esta comprando lo que necesita su negocio, y me cuenta que hay algo que varia a diario, desde lo que compra, hasta las historias en medio de la salida del sol, el frio de la madrugada hacer que ella se relacione con mucha gente, y que cada dia sea un nuevo suceso, algo raro ha de pasar.
con una sonrisa liviana pero constante, doña graciela se despide de mi despues de este recortito de su rutina, pero me dice que vuelva a llevar algo para casa, que alla me espera, y creanme que es muy bueno ir y volver a ese negocio, porque ella nos va a atender como siempre, tranquila, serena, sonriente e incluso, muy bromista.